Otontecuhtli

Otontecuhtli era el dios del fuego entre los dioses aztecas, esta divinidad estaba ligada al mundo de los muertos, especialmente en el ritual llamado Xocotl Uetzi, porque representaba el alma de los guerreros sacrificados y muertos, que bajaban a la tierra después de acompañar al sol.

Otontecuhtli, el dios azteca del sacrificio

El dios Otontecuhtli, presentó rayas negras pintadas en su cara, a nivel de ojos y boca, pelo de papel y sobre él una mariposa obsidiana, además llevaba en los pies de las campanas y campanas y en su mano una flecha de cactus.

La deidad Otontecuhtli era el dios de Xocotitlán, la principal ciudad de los mazahuas, familia de los otomíes, que tenía una estrecha relación con el fuego y el mundo de los muertos.

Otomías y su culto

Los Otomíes realizaban un ritual de fuego en su nombre cada 19 de marzo, para marcar el inicio de la temporada de siembra de maíz, que era la semilla más producida en la población.

Este ritual se realizaba en las casas más antiguas, donde se limpiaban los fuegos, luego se decoraban con la ayuda de una planta llamada jarilla, de color amarillo, con la que se hacía una cruz que luego se colocaba en el fuego.

Otontecuhtli era un dios guerrero, responsable de la peregrinación a la cueva de Chiapas y otros santuarios. Esta deidad también era conocida como el gran señor de los omotíes. Este dios también era conocido como Xiuhtecuhtli “señor de los años” o viejo dios del fuego, se presentaba como un anciano con mucha sabiduría adquirida a lo largo de los años.

También era el dueño del tiempo, el abuelo y la divinidad sagrada del fuego, que transmitía sabiduría a los que lo adoraban, y también estaba ligado al calendario solar.

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