Ek Chuah

Ek Chuah es considerado un Dios contradictorio, puesto que cuando es representado como Dios de la Guerra es desalmado, mas cuando es el Dios del comercio, se presenta como un ser favorecedor. En verdad, sus representaciones son diferentes en los dos casos.

Este es el sexto Dios de la cultura Maya, y es asimismo uno de los más esenciales de sus creencias; aparte de esto, asimismo es conocido como el Dios del cacao, recibiendo ofrendas en el mes de este fruto por todos los que tenían una plantación del mismo.

Se trata de una deidad con una dualidad bastante acentuada, por una parte se presenta como un dios benevolente, patrono de los mercaderes y los vendedores itinerantes, como protector de los viajes y viajeros; por otra parte se muestra como un dios de destrucción, caos y de muerte.

Origen del Dios Ek Chuah

No se conoce mucho sobre el origen del Dios de la Guerra Ek Chuah; no obstante, uno de los códices lo vinculan con el Dios L, el que con el tiempo fue sustituido por el Dios de Comercio. Merced a su repercusión, empezó a ser parte de las opiniones comunes sobre los Dioses Mayas, formando una parte de lo que sería su tradición.

Otra relación un Dios, seria con el Dios F, con el que es representado generalmente a lo largo de una batalla. Estas batallas representan la necesidad de los mercaderes de defenderse y resguardarse de cualquier ataque hostil que hallen en su camino.

El jeroglífico con el que se representa a Ek Chuah es un ojo con aro negro y su personalidad muestra una ambivalencia.

Divinidad protectora del cacao

Ek Chuah, cuyo nombre significa “escorpión negro”, jugó un papel esencial como divinidad protectora del cacao. Se le ofrecía en el mes de Muán una liturgia en su honor, en la que se sacrificaban perros teñidos del mismo tono que el cacao y también iguanas azules (probablemente empapadas con algún género de betún fabricado de manera expresa para este género de liturgia) y todo ello aromatizado con incienso. Asimismo se les ofrecía a él y a las divinidades Chaac y Hobnil plumas de aves.La celebración concluía con la ingesta de comida de los animales sacrificados.

Los mayas pensaban que su dios Ek Chuak tenía la capacidad de resguardar sus cosechas y sostenerlas de forma periódica. Para los mercaderes, quienes se ocupaban de repartir los granos de cacao una vez secos y envueltos en sacos, la ayuda de sus dios era parte esencial de su trabajo, pues las sendas comerciales y los caminos por los que debían desplazarse resultaban ser un recurso económico valiosísimo.

Representación del Dios Ek Chuah

Debido a su doble función como dios, esta deidad está representada de 2 formas que representaban cada una de sus facetas.

La primera, como el dios benevolente de los mercaderes, se le representaba como un hombre que cargaba en su espalda un bulto grande de mercaderías, sosteniendo por su parte un bastón de apoyo que al tiempo era una lanza, lo que da a comprender su papel como protector de los mercaderes.

En su segunda faceta, como dios de la guerra, Ek Chuah es representado con lanza en mano y siempre y en toda circunstancia en batalla, así sea siendo victorioso matando a sus oponentes y destrozando todo a su alrededor, como siendo derrotado por otros dioses de la guerra.

Debido a su doble representación, este es visto con un fardo de mercadería a su espalda cuando representa al Dios del comercio; en tributo a los mercaderes del camino. Asimismo se le ve sosteniendo un bastón y una lanza para resguardar su mercadería de cualquier ataque. Es interpretado como la protección divina a los mercaderes.

Por otra parte, cuando es el Dios de la guerra, es mostrado con una lanza que sostiene frente a él. Que prueba su poder y su capacidad de protegerse; siempre y en todo momento es mostrado a lo largo de una batalla, sin importar un mínimo si es victorioso o bien derrotado.

Las dos representaciones del Dios Ek Chuah pueden ser efectuadas juntas, mostrando de este modo sus facetas unidas. Asimismo es dibujado con múltiples animales a su alrededor: un águila, una víbora o bien un buitre, animales que son encontrados frecuentemente en el camino. Del mismo modo, puede ser pintado solo o bien en compañía de otros Dioses de la guerra.

Culto y oraciones al Dios

Como patrón del cacao, su relevancia es aun más relevante. Puesto que en los tiempos donde las etnias Mayas eran más importantes; el cacao era usado para efectuar transacciones y pagos. A fin de que las cosechas de la fruta fuesen rebosantes, los campesinos hacían rituales en su nombre.

A lo largo de esta celebración, los pobladores entregaban como ofrendas perros teñidos del color del cacao (o bien iguanas azules, plumas de aves), acompañados del aroma del incienso. Al terminar las oraciones, los pobladores ingerían las ofrendas; como agradecimiento al Dios.

Del mismo modo, en el caso de los mercaderes. Su ofrenda constaba de 3 piedras amontonadas, a las que les ponían incienso. Esto se cara por la noche, para asegurarse que su camino de regreso a su hogar sería ventajoso y sin riesgos.

Ahora bien, ciertas supercherías aseveraban que, tener un mismo Dios para el comercio y para la guerra era algo irracionales. Siendo esta una de las razones a fin de que la cultura Maya terminara por desaparecer o; cuando menos, irse extinguiendo con el tiempo.

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