Tláloc, dios del rayo

Entre los dioses toltecas, Tláloces conocido como el dios del rayo o el dios de la lluvia, c era una deidad importante de la religión azteca; considerado como un dios supremo de las lluvias, era adorado como un benefactor que daba vida y subsistencia, aunque al mismo tiempo era temido por su habilidad para controlar el granizo, el rayo y la tormenta.

Conocido como el dios del rayo, se consideraba al mismo tiempo el señor del poderoso elemento del agua, que se reflejaba en la fertilidad y abundancia de los cultivos, caracterizándose la región por su carácter agrícola.

Todos los pueblos de la época imploraron al dios Tláloc que interviniera para fortalecer las nubes y descender del cielo en abundancia para obtener excelentes cosechas para la subsistencia de los pueblos.

¿ Qué Atributos Tiene el Dios Tláloc ?

Fue el dios primordial de la cultura olmeca y aparece con la máscara de la víbora jaguar sobre las hachas gigantes y las figurillas de arcilla y jade de esta cultura antiquísima y avanzada.

Existen muchas representaciones de Tlaloc en estatuas, pinturas y en ollas de barro. Se puede decir que adondequiera que haya un pequeño montículo apartado en la mitad de un val, probablemente se hallarán dentro de él restos arqueológicos que muestran que el dios de la lluvia era venerado allá.

Tlaloc es uno de los dioses más simples de identificar debido a su máscara característica, que, vista desde el frente, le da la apariencia de emplear quevedos y un bigote.

La máscara característica de Tlaloc, como prácticamente todas sus prendas, está pintada de azul, el tono del agua contra el cielo, representando de esta manera las nubes.

La cara y el cuerpo de Tlaloc están normalmente pintados de negro, puesto que representaba eminentemente las nubes de tormenta; por otra parte, las nubes blancas están simbolizadas por el tocado de plumas de garza, aztatzontli, que lleva en la corona de su cabeza.

Generalmente se le ve manteniendo un bastón de flores en una mano y sentado en un asiento de jade; Las gotas de lluvia que caen del cielo forman el fondo.

Las representaciones de un dios de la lluvia con una máscara especial, con grandes ojos redondos y largos colmillos, se remontan, por lo menos, a la cultura teotihuacana de las tierras altas. Sus rasgos propios eran afines a los del dios de la lluvia maya Chac del mismo periodo

Una familia

Tláloc, hijo de Ometecuhtli y Omecihuatl, esposo de la diosa del agua y del amor (Chalchíuhtlicue) y padre de los tlalocas (nubes); la leyenda dice que sus hijos marcan los cuatro rincones del universo y tienen en sus manos cuatro contenedores que contienen: buena lluvia, granizo, sequía y agua sucia.

Es donde las civilizaciones hicieron sacrificios y oraciones para que este dios enviara a uno de sus hijos a derramar buena lluvia sobre sus tierras para obtener fertilidad en sus cultivos.

Hijos del Dios Tláloc

Casado con la diosa Chalchiuhtlicue, dama de las aguas terrestres, incluyendo ríos, manantiales y mares. Su primera esposa fue la diosa Xochiquetzal que simbolizaba la juventud, la belleza y la sexualidad.

TecciztÈcatl, Era una deidad lunar, era el hijo de Tlaloc y Chalchiuhtlicue.

HuixtocÌhuatl, diosa de la sal, Era la hija de Tlaloc.

Una potencia

Su poder también se asocia con las aguas que fluyen de cuevas, arroyos y montañas, las historias indican que vivió en una montaña que aún conserva su nombre, estos vinieron a ella para ofrecerle sacrificios y recibir sus beneficios.

Un legado para la humanidad

El patrimonio legado a las generaciones es que incluso después de tantos siglos, esta civilización invoca la ayuda del dios Tlaloc, para concederles: lluvias abundantes para los cultivos, eliminar la sequía, romper las nubes de granizo y controlar las tormentas.

 

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